«¿Yo? Nada…»
A dos días de colgar el cartel de “cerrado por vacaciones” en el trabajo, ha sido imposible que en algún momento de café no saliera la conversación estrella del momento, con pregunta implícita. Es una de esas conversaciones- pregunta que están más o menos en la misma categoría que “¿Qué tal el fin de semana?” o “¿Qué vas a hacer en Nochevieja?”. De hecho, creo que el atento lector ya se empieza a oler por dónde van los tiros:
“¿Y tú? ¿Qué vas a hacer en las vacaciones?”
“¿Yo? Nada …”
Bueno, matizo, nada, nada … tampoco. Tengo unos cuantos libros pendientes, que últimamente ya me miran como con aire de ¿reproche? desde la mesilla de noche (casi, casi diría que saben perfectamente que ya se va acercando su turno) de leer en mi balcón. Quiero disfrutar estos días libres con mi “guiri personal e intransferible” y mis gatos. Quizás salir algún día, a la playa … o a tomar un granizado en una terraza que no sea la de mi casa … o a pasar el día en algún lugar chulo que quede cerca. Todo eso, si me apetece y si no, pues no. Pero lo que es viajar, lo que se dice viajar, así con billetes de avión o tren, reserva de hotel, camping y excursiones programadas, pues no, no está en el horizonte para mis vacaciones de este año.
Y mientras iba enumerando todas esas cosas que pensaba hacer (o no) durante mis vacaciones, hubo un “micro-momento”de esos en los que una se escucha a sí misma desde fuera y piensa “Un momento … ¿No acabo de decir que no iba a hacer nada?”
Pues sí, eso acababa de decir y acto seguido he soltado una lista nada despreciable de cosas que pienso hacer. O mejor dicho, que me apetecería que pasen. Porque, pensándolo bien, tampoco es que no vaya a hacer nada, voy a hacer un montón de cosas. Leer es hacer algo, salir a tomar un café si me apetece es hacer algo, mirar a los gatos hacer sus cosas de gatos (que los gatos, para el que no lo sepa, hacen las cosas de gatos con una dedicación que ya quisieran muchos para sí) o quedarme en el balcón mirando las musarañas es, definitivamente, hacer algo.
Lo que pasa es que ninguna de esas cosas constituye un plan y desde luego no significa vacío, aburrimiento ni esperar a que pasen los días. Significa que, a día de hoy, no sé todavía lo que voy a hacer el martes de la semana que viene. Y si lo pienso, no saber qué voy a hacer el martes, me parece bastante más apetecible de lo que así, a primera vista, podría parecer.

Porque cuando estoy trabajando tengo bastante claro lo que voy a hacer el martes, al menos a grandes rasgos. Los días suelen tener sus rutinas, sus horarios y obligaciones y, con algo de suerte cae algún café por medio. Pero lo que es el martes de vacaciones, ese todavía está totalmente por decidir. Y la verdad, no tengo ninguna prisa por decidirlo.
El martes de la semana que viene, podría levantarme, mirar por la ventana y decidir sobre la marcha si me pongo con ese libro que me guiña el ojo desde la mesilla para leerlo de tirón o igual no porque en ese momento me dé pereza y me ponga con otra cosa. Quizá salga a dar una vuelta o me quede en casa y el granizado en una terraza en la plaza acabe siendo un café con leche en el sofá. O quizá me levante esa mañana pensando que voy a hacer una cosa para acabar haciendo justamente lo contrario, que también me pasa y bastante.
Lo realmente genial es que todavía no lo sé, porque es justo lo que quiero para estas vacaciones. No tener que saberlo. Levantarme y ver. Ver si me apetece, ver si no. Ver si los gatos me dejan leer o deciden que mi regazo es su cama sin negociación posible. Ver si mi “guiri personal e intransferible” propone algo o si nos quedamos los dos en el balcón, cada uno con su libro sin hablar durante una hora o lo que se tercie, que también es una forma de estar juntos y no es para nada una mala forma, por cierto.
Todo eso, si me apetece. Y si no, pues no.
Que mi libro me está esperando y uno de los gatos se ha acurrucado conmigo a pesar del calor. Y de momento, no me apetece moverlo. Ya veremos mañana, o luego, o cuando me entre hambre.

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Hola, Flossy, ¡qué gran verdad! Siempre hay que estar planeándolo todo, y haciendo las cosas como las hace la «nada» porque de lo contrario no eres «normal». Así es la gente y así es esta sociedad que estamos construyendo. Con lo feliz que se siente una no haciendo nada…
Buen artículo.
¡Ah, y felices vacaciones!
Un abrazo. 🤗
uyysss, quería escribir como las hace la «masa», no la nada, creo que mi cabeza estaba en modo nada…
😁😁
Jejejeje, no te preocupes, Merche, se te entendió. (Eso de estar en modo «nada» de vez en cuando, me encanta) 😀
Yo me lo paso pipa cuando no hay obligación de hacer nada concreto, me recarga las pilas. Por suerte y en la medida en la que nos dejan (que no siempre se puede), cada vez me da más igual no hacer las cosas siempre cómo las hace la «masa» y desde luego que no me quita el sueño no ser catalogada cómo «normal».
Aunque quizás el día menos pensado sorprendo a la «masa» porqué justo en ese momento me aptece exactamente lo mismo, que lo que hace todo el mundo 🤔
Muchísimas gracias por pasarte, Merche y felices vacaciones a tí también (las tengas cuando las tengas).
Un abrazo
Buenas Flossy.
ais que razón tienes. Me recuerda un poco a la idea preconcebida de que si no viajas es que no tienes vacaciones. Cómo si uno no quisiera en alguna ocasión estar de vacaciones en casa sencillamente haciendo las cosas que en el día a día no tiene tanto tiempo a dedicarle.
Gracias Tony (espero que no te importe que te «acorte» el nombre, si prefieres que no lo haga, dímelo y sin problema 😀 )
El post es que nació precisamente nació de ahí, de que en general a esa pregunta esperan que les respondas presentando un paquete de viaje de ensueño, que digas que vas al pueblo,a la playa o de crucero. Cualquier cosa, pero lejos de casa y decir que te quedas en casa descansando y disfrutando, a algunos incluso parece que les arranque una sonrisa condescendiente de «ay, pobrecito … que no tiene un duro este año». Lo que pasa es que mientras el post se iba escribiendo, cobró vida propia y acabó siendo una oda al «hacer lo que me apetezca en vacaciones» … ¿Y qué quieres que te diga? Casi que me gusta mçás así.
Lo dicho, muchisimas gracias por pasarte y por dejar un comentario. Espero verte a menudo por aquí y prometo corresponder.
Un abrazo