Resulta que llevamos siendo modernos toda la vida (y no lo sabíamos)
Confieso que a veces yo también caigo en la tentación de matar el tiempo curioseando en algunas redes sociales, viendo videos entretenidos, encontrando recetas que quiero recrear dándoles mi toque Flossy y en ocasiones descubrir alguna tendencia o noticia viral interesante o curiosa. Y he de decir que últimamente el mundo digital parece estar inventando la rueda a cada momento, dándole un lavado de cara de tendencia viral a nuestro día a día y a algunas rutinas domésticas. Resulta que ahora muchas de las cosas que hemos hecho toda la vida, que nuestras abuelas hacían, ahora nos las venden cómo el “life hack” (vamos, lo que viene siendo el “truco del almendruco” de toda la vida) definitivo, con un nombre rimbombante en inglés y planteado cómo el último grito en bienestar.
En cierto modo me fascina y me hace reír a partes iguales ver cómo muchas de esas tendencias virales, presentadas preferentemente con una estética “cottagecore” (que a grandes rasgos es proyectar un aire de nostalgia romántica por lo rural, lo artesanal y lo natural), consisten básicamente en ponerle un envoltorio brillante, un filtro de luz cálida y un nombre “cool” a lo de siempre para que parezca una revelación mística. Prepararos, porqué hoy vamos a descubrir cómo gracias al “rebranding” de las cosas de siempre, en el fondo y sin ser conscientes de ello, en lo más mundano de nuestro día a día realmente hemos sido unos pioneros de las tendencias más sofisticadas del momento y unos gurús de estilo de vida y autocuidado de lo más virales.
En más de un post he hablado de que disfruto de los paseos, que me recargan las pilas, que en ellos mis pensamientos van a su aire y que alguna vez que otra han servido para despejar a mente y para que pudiera nacer la primera semillita de un nuevo post. Pues resulta que no, que no estaba yo simplemente saliendo a dar un paseo y airearme, si no realizando una práctica revolucionaria del mindfulness llamada “silent walking”. Los gurús de las redes sociales han descubierto recientemente que se puede salir a caminar sin poner música o sin llevar un podcast sobre crímenes reales en la oreja tal y cómo el ser humano ha hecho durante milenios antes de que se inventara el walkman y han llamado a ese descubrimiento ‘un viaje introspectivo hacia el silencio interior’. Para mi, que no soy tan poética, básicamente es lo que ocurre cuando salgo a tomar el aire sin llevarme los auriculares. Quizá lleve años siendo una maestra zen del “silent walking” sin saberlo y lo que es peor, sin haberlo monetizado.

Uno de mis claros favoritos entres esas tendencias virales que no son otra cosa que clásicos relanzados hace nada en redes es el llamado “sun drying”. Esto que podría sonar a técnica culinaria o a una rutina de spa exótica, no es, ni más, ni menos que … tender la colada al aire libre. Algo que nuestras madres y abuelas no sólo hacían, si no que además defendían a capa y espada porqué “nada huele mejor que la ropa seca al sol”. Ahora, si no lo llamas “sun drying” y lo acompañas con una foto de luz dorada y una cesta de mimbre, hoy en día como que no cuenta. Ahora las redes sociales se llenan de videos estéticos de sábanas blancas ondeando en una suave brisa con música de piano de fondo y una voz en off hablando de los ‘beneficios de la energía solar cinética en las fibras textiles’ y de lo “eco-friendly” que es ésta nueva técnica. En esos momentos me dan ganas de dejar en comentarios una mención a que lo realmente auténtico excitante del “sun drying” no es el mindfulness, si no ese chute de adrenalina que te recorre de arriba abajo cuando te tienes que marcar un sprint digno de medalla olímpica al escuchar los primeros truenos antes de que rompa a llover y tienes las sábanas fuera en el tendedero.
Y no termina ahí, no, hay muchos ejemplos de esas “tendencias virales” que en realidad son cosas de toda la vida simplemente renombradas y cada día sale alguna más. Hacer un poco de ejercicio suave en casa, en ropa cómoda mientras tienes de fondo tu serie o música favorita en lugar de exhibirte en el gym, ahora se llama “cozy cardio”. Lo que antes era llegar a casa y ponerte cómodo, con tu camiseta holgada de andar por casa o ese chandal viejo, ahora lo han rebautizado como “nap-dressing”. Lo único que ha cambiado es que ahora el atuendo cómodo es más coordinado, más propio de salir en la portada de una revista y que además lo documentamos como foto de perfil con una taza de matcha en primer plano. Y hacer una cena de picoteo con lo que encuentres por la nevera, un poco de queso, fiambre, unas aceitunas y galletitas saladas cuando no te apetece hacer algo más elaborado, ahora se llama “girl dinner” y se sube a redes.

Si me apuras, incluso podríamos mencionar el “shelf browsing” (pasar un rato hojeando libros en una librería sin buscar un libro en concreto y sin intención de comprar) como la versión instagrameable de ir a la biblioteca municipal los viernes por la tarde. Sólo que ahora suele haber café de especialidad y un outfit pensado para el espejo de la librería de por medio.
Así que, entre “nap dressing”, “girl dinner” y el bendito “sun drying” y todos sus allegados, uno no puede evitar sonreír al ver que el mundo da vueltas … y en fondo acaba dónde siempre, sin nada nuevo bajo el sol. En lo sencillo, en lo que ya conocíamos, aunque ahora le hayan puesto un nombre en inglés, un hashtag y una música de fondo bien currada. No se trata de despreciar esas tendencias, ni de mirarlas por encima del hombro con un gesto de autosuficiencia, no. Al contrario, si el hecho de llamarlo “silent walking” hace que alguien salga a dar un un paseo y desconectar del ruido del día, pues bienvenido sea. Si etiquetar la frase que decían nuestras madres de “no te lo compres, que en casa tienes dos de esos” como “de-infuencing” ayuda a frenar el impulso de comprar por comprar, pues adelante.
Así que, la próxima vez que os topáis con una “nueva” tendencia viral que os suene sospechosamente a lo que ya hacía tu abuela cuando eras pequeño pero con otro nombre … enhorabuena, has descubierto uno de los secretos mejor guardados de internet: Lo autentico no pasa de moda, sólo cambia de nombre. Y ahora, si me lo permitís, os dejo por hoy para ver si lanzo una nueva tendencia viral en redes sociales: El gratificante “Manual Hydratation Ritual”, imprescindible para equilibrar cuerpo y alma y que consiste en utilizar el grifo y un vaso de cristal de los de toda la vida cuando tienes sed, en lugar de una botella de 750 ml con frases motivacionales. ¡Ya os contaré!
¿Y tú? ¿Qué “life hack” llevabas practicando toda la vida sin saber que eras un visionario?

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Yo ya no estoy hecho para este mundo. Me hago mayor y solo veo gilipolleces cada vez que hago un giro de trescientos sesenta grados.