Algo se me escapa
En general, escuchar el sonido de un claxon no es que sea algo que nos cause gran alboroto a la mayoría de los mortales cuando nos desplazamos en coche. Al menos a mí y a no ser que la esté liando muy parda (que entonces sí, pego un respingo nada despreciable cuando me pitan), no me lo suele causar. Ahora, también hay que matizar, no me causa gran alboroto en circunstancias normales. Pero, casi siempre hay un pero, últimamente parece que lo escucho con más frecuencia y, por regla general, suele ser precisamente cuando menos expectativas de éxito parece tener quien lo está accionando.
Todos, al menos en teoría, cuando en su momento nos sacamos el carné de conducir, aprendimos qué función cumple oficialmente el claxon. No es su función lo que me intriga, para nada. Eso lo tengo claro, lo entiendo perfectamente. Si alguien se te cruza sin mirar a derecha ni a izquierda, si está a punto de meterse debajo de tus ruedas o de chocar contigo, ahí sí. Incluso, aunque en la teoría más estricta se supone que bajo esas circunstancias no se debe, si el de delante lleva un rato con el semáforo en verde y parece estar meditando … ahí, pues ahí lo entiendo. Lo que me intriga de verdad, es lo que parecen esperar algunas personas que ocurra a continuación, cuando tocan el claxon como si no hubiera un mañana.
Dicho esto, podría preguntarse el atento lector: -Pero Flossy, si ese “instrumento” que viene de serie en los coches no suele ser mucho más que un ruido de fondo que, lo registras y sigues a lo tuyo, ¿cómo es que ahora le dedicas un post?-
Y a ver qué respondo a esa pregunta. Porque tampoco es que el sonido del claxon me haya venido a la cabeza de la nada, ni que me haya levantado esta mañana pensando: “¡Venga! Voy a escribir un post sobre los que tocan el claxon.” Pero el caso es que llevo unos días en los que ese “piiiii” insistente, pero inútil, nunca parece estar demasiado lejos de mí. O a lo mejor está como siempre, pero me está llamando más la atención (que también puede ser, no lo descarto).
La primera vez que reparé especialmente en ello, estaba haciendo cola con el coche para entrar en el lavadero. Nada del otro mundo, un par de coches delante con los motores apagados o a medio gas, alguno detrás, todos esperando con más o menos paciencia a que los cepillos hicieran su trabajo y la cola avanzara. De repente, el coche que había justo detrás de mí decidió hacer sonar el claxon. Pero no un toque de aviso, no, pitando como si le fuera la vida en ello … una vez … y otra … y otra más. Por más que intentara empatizar, esos pitidos insistentes no tenían ningún sentido. Delante de nosotros había más coches y delante de esos coches, había otros coches, sin margen físico para avanzar ni medio metro. Estábamos haciendo cola.
Me encogí de hombros y pensé que ese conductor habría tenido un mal día. Sin más.

Hasta que, un par de días después, me encontré escuchando exactamente la misma banda sonora, esta vez desde una ventana en mi lugar de trabajo. Para que os hagáis una idea, la calle a la que da esa ventana es bastante céntrica, estrecha, con coches aparcados a ambos lados y unos cuantos bares y restaurantes cerca. Para más inri, la zona lleva en obras desde hace meses. De vez en cuando algún camión de proveedores tiene que parar en doble fila para descargar. No lo hacen por capricho, si no porque las cañas y la ensaladilla que luego nos queremos tomar en la terraza, no llegan online. Hay que descargar los productos a mano. No hay otra manera. El resultado es bastante previsible: Camión parado, coches detrás, una cola que va creciendo y …. por supuesto, en cuestión de diez segundos, concierto de uno o varios claxon.
Y en ese momento ya si pensé que igual ahí hay algo que se me escapa. Porque ¿qué exactamente espera que ocurra quien toca el claxon así? Posibilidades, se me ocurren varias, lo que ya no sé es si alguna se acerca mínimamente a la realidad detrás de esos conciertos de “piiiii”.
¿Será que el primero en pitar piensa que los de delante no se han dado cuenta de que hay una cola? Que igual necesitan que alguien les recuerde que llevan delante otros coches y que, así en general, sería estupendo para todos avanzar. ¡Ojo! Que en eso no le quito razón, realmente sería estupendo. Pero, lo que no acabo de ver es cómo puede encajar esa teoría cuando llevas delante varios coches igual de parados que el tuyo. Pero bueno, tampoco quiero ir descartando teorías antes de tiempo.
También puede ser que el claxon, además de hacer ruido, tenga algún tipo de función secreta de la que yo, hasta ahora no me había enterado (algo así cómo “el lifehack del claxon que la DGT no quiere que conozcas”). Quizá algo así como un pequeño empujón a distancia. Tú pitas y el coche de delante al recibir la señal, no sé si acústica, telepática o directamente física, avanza sin más dilación.
O quizá el asunto sea aún más sencillo y lo que espera esa persona es que los coches que tiene delante desaparezcan como si el “piii … piiiiii …. piiiiiiiiii”fuera una especie de conjuro mágico. No tengo del todo claro como. Que se evaporen en una nube de humo violeta, por ejemplo, sólo para él, para que pueda seguir tranquilamente su camino.
Incluso podría darse el caso de que, si el claxon insiste lo suficiente, alguno de los coches decida desplegar sus rotores y transformarse en helicóptero para despegar y despejar el camino.
No sé. Son sólo posibilidades que se me ocurren, pero en el fondo, sigo sin tener claro que esperan que ocurra exactamente después de ese primer “piiiii. Y, sobre todo ¿Que creen que ha podido cambiar? ¿Qué información nueva han recibido entre un “piiiii” y el siguiente, que antes no tuvieran? Porque, la verdad, cuando alguien insiste tanto con el claxon mientras está en un atasco, quiero pensar que está esperando que ocurra algo. Acción ,,, reacción. ¿En serio simplemente está haciendo ruido? Esa, al menos para mí, sería la teoría más decepcionante. Porque si vas a utilizar un instrumento con tanta convicción, al menos deberías tener una idea de qué esperas que ocurra cuando lo hagas sonar.
Y yo, la verdad es que no lo sé. Y cuanto más lo pienso, menos se me ocurre.

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