2 comentarios

  1. Hola, Flossy, pues estoy como tú, no sé qué esperan… A mí me cuesta mucho tocar el claxon y, por desgracia, alguna vez me he quedado a un centímetro del mismo después de que alguien me diera un golpe (y yo siempre pienso, ¿si hubiera tocado el claxon se habría dado cuenta de que iba marcha atrás a toda leche y me iba a dar?). En fin, dilemas personales al margen, el claxon es, sin duda, un medidor de paciencia. Deberían hacer un estudio psicológico a las personas que adquiriesen un coche para ponerles esta arma de contaminación acústica en el coche, a mayor grado de impaciencia menor sonido en el claxon y así sucesivamente, creo que viviríamos mejor.
    Un abrazo. 🙂

    1. Al menos no estoy sola. Para cuando yo haya terminado de valorar si tocar o no tocar el claxon, ya es tarde y que me lo haya provocado ya está a kilómetros de distancia 😂😂😂
      Me gusta tú idea del estudio psicológico y la relación paciencia / sonido en el claxon. Esa idea es digna de ser propuesta donde corresponda para su aprobación.
      Muchas gracias por pasarte.
      Un abrazo

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