2 comentarios

  1. Hola, Flossy, ¡ay, el sueño! Qué quebraderos de cabeza nos da a veces, cuando debería ser al contrario. Lo del sofá (en mi caso sillón) y lo de despertar cuando no se tiene prisa no tiene nombre. Tú dices que es porque tiene su propia agenda, yo creo que es un niño caprichoso que juega con nosotras. Yo no tengo gatos, pero para el caso es lo mismo, el efecto es idéntico.
    Totalmente de acuerdo contigo.
    Te quedó muy bien el monólogo.
    Un abrazo. 🤗

    1. Hola Merche. Ahora, leyendo tu comentario, ya no sé si mi sueño tiene agenda propia… o si simplemente se dedica a hacer rabietas cuando menos le conviene. Al menos lo del sofá (o sillón en tu caso) es un fenómeno universal y que a falta de gatos ese mueble inofensivo cuenta con otros secuaces, por lo que el resultado final siempre acaba siendo el mismo: Una queda completamente inmovilizada y resignada a su destino.
      Me alegra muchísimo que te hayas sentido identificada y que te haya gustado. Saber que estas pequeñas batallas nocturnas no son sólo cosa mía solamente siempre consuela un poco.
      Un gran abrazo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *